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viernes, 3 de julio de 2015

¿Dónde comienzan y dónde acaban las perversiones?

Por Dra. Anabel Ochoa

Las culturas llaman perversas a unas cosas u otra en los distintos rincones del mundo. Pero también una misma cultura va cambiando con el tiempo los conceptos de lo que considera normal o anormal. Basta con pensar en una minifalda en México a principios de siglo, aunque era normal en lo prehispánico; y sin embargo se persigue todavía en Guadalajara; mientras que una mujer en Afganistán tiene que ir envuelta en una especie de cortina para no provocar a los hombres.

En nuestra cultura, la misma promiscuidad se premia en los hombres y se penaliza en las mujeres. Una persona casta es admirada en el Tíbet, pero en Brasil lo tomarían por tonto. El sexo oral, por ejemplo, es tabú para muchos musulmanes y algunas religiones en la India, mientras que otras, allí mismo, escribieron el Kama-Sutra y El Jardín Perfumado, en los que se da todo un catálogo de lubricidades y posturas.

El beso en la boca hay pueblos que lo consideran repugnante y propio de animales; el coito anal hizo famosa a Sodoma y Gomorra; y así sucesivamente. Por eso la cultura actual del mundo ha limitado el uso de la palabra “perversión” o el concepto de “aberraciones” y “desviación” (fuera de la vía de la mayoría), ya que pretenden un juicio moral que siempre es cambiante. No olvidemos que “perversión” en español es sinónimo de maldad, pero en su origen latino es menos prejuicioso (per = completamente + verteré = vuelto del revés).

Ahora más bien de “parafilias” (pasiones paralelas) para designar el fetichismo, el exhibicionismo, el voyeurismo, el trasvestismo, formas ritualizadas de sadomasoquismo, etc., Ahora se sabe que, como dice el proverbio: “De sabio, poeta y loco todos tenemos un poco”. Estos caprichos del erotismo, en pequeñas dosis, forman partes inseparables de la sexualidad humana de cualquier sujeto, como práctica o como fantasía. Mirar como tu propia pareja se desnuda o el reflejo de ambos en un espejo mientras retozas, una película porno, “echar un taco de ojo” cada vez que puedas a la vecina, o las revistas…¿No es voyerismo? Mostrar tu cuerpo, soportar un brassier, ir al gimnasio, pasearte y seducir, salir a la pista de baile…¿No es exhibicionismo? Acariciar lencería, un tatuaje, disfrutar las zapatillas de tacón o unas medias…¿No es fetichismo? Hacer el amor apasionadamente tras una bronca de pareja en que te has dicho lo peor y has llorado, ¿No tiene algo de sadomasoquismo? Por ello se considera enfermedad sólo cuando estas pasiones impiden al sujeto relacionarse humanamente con otros, porque embotan los afectos e impiden el desarrollo social de la persona, preso de una fijación que tiene su origen en la infancia. Es también motivo de terapia cuando solo se alcanza el orgasmo en estas situaciones extremas, y no se puede tener de ninguna otra manera. Necesita ayuda desde luego quien no puede hacer nada por cambiar su conducta, cuando es incontrolable y sufre por ello. Por último es necesario tratamiento –además de ser delito—cuando se daña a los otros; resulta inadmisible el abuso físico o psicológico de terceros para satisfacer su placer.

Por ello hablaríamos de desviaciones de la sexualidad cuando van más allá de la libertad de un sujeto y repercuten gravemente en lo social, cuando se trata de ejercer la pedofilia o paidofilia (pasión por los niños), la gerentofilia (por los ancianos), el bestialismo o zoofilia (por los animales), la necrofilia (aprovecharse de los cadáveres), el sadismo criminal, el masoquismo autodestructivo, el incesto.

La perversidad hace el mal, la debilidad la consciente y la ignorancia lo aplaude, decía el Barón de Sacy. Hay pasiones que, más que perjudicar socialmente, esclavizan a quien las padece, como el mesalinismo o ninfomanía de las mujeres que persiguen insaciablemente un hombre tras otro sin quedar jamás satisfechas, equivalente al donjuanismo o satirismo de los hombres, ambas como formas de adicción sexual enfermiza. Hay otras conductas aún extrañas que harían todo un catálogo: la coprofagia ( kopros=excremento + fagia= comer); la coprofilia (pasión por lo mismo), en la que se excita todo lo sucio, su cercanía, olor, contacto, pensamiento, conversación, etc. La coprolalia (lalein=hablar), en la que excita hablar de todo ello. La espermatofagia (fugos=comer), de quien se obsesiona con tragar el semen. El picacísmo (pica=urraca), placer por oler o ingerir sudor, secreción vaginal, sangre menstrual, orina, heces, etc., El renifleur (husmeador), que solo llega al orgasmo oliendo el cuerpo del otro. La urolagnia, placer de ver orinar, tocar, oler, beber los orines o dejarse orinar encima. El vampirismo al ver la sangre. En el metatropismo se halla placer invirtiendo tópicamente los roles masculino y femenino: un hombre sumiso y una mujer tirana. La gimnomanía ((gymnos=desnudo + manía=locura) es una combinación de voyerismo y exhibicionismo en la que el sujeto se obsesiona por ver cuerpos desnudos o estarlo él mismo. La pirolagnia (pyros=fuego + lagneía= lujuria) consiste en excitarse sexualmente con los incendios. La zoomímica, imitando una conducta animal. El ecouter (escucha), que pega el oído a las paredes ajenas.

Todo el concepto de las perversiones debe ser revisado en la cultura del presente, porque nos confunden morales obsoletas, y no atendemos al verdadero enfermo. Basta decir que, para muchos grupos ideológicos de nuestro medio, se considera perversión cualquier forma de sexualidad que no sea la introducción del pene en la vagina para procrear hijos, e incluso señalan como aberrante cualquier cambio de postura de la pareja o las caricias previas. Esto si es perverso ¿No?


FUENTE:
LIBRO:                        “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                       Dra. Anabel Ochoa

EDITORIAL:                Selector, S.A. de C.V.

jueves, 2 de julio de 2015

¿Es cierto que todos tenemos algo de exhibicionistas?

Por: Dra. Anabel Ochoa

El exhibicionismo es el placer de mostrarse, de llegar incluso al orgasmo simplemente con ello. El exhibicionista gusta de mostrar sus genitales a personas desconocidas. Si pensamos en los hombres que se abren el abrigo a la puerta de las escuelas nos recuerda a las clásicas perversiones. Pero si pensamos que a todos nos gusta ser mirados y admirados, entonces desde una corbata a una minifalda tienen que ver con nuestro exhibicionismo.

Hay quien exhibe en internet su vida privada gratuitamente tan sólo por el placer de ser observado. Hay parejas que piden que les hablen por teléfono para ser escuchados mientras hacen el amor.

Como todas las parafilias (pasiones paralelas) el exhibicionismo sólo será preocupante cuando sustituya a la relación sexual, cuando el sujeto  puede llegar así al orgasmo y de ninguna otra manera, y de cuando el impulso de exhibirse sale fuera de control y lo hace a cualquier precio. En estos casos sí se precisa de ayuda terapéutica, por el propio equilibrio del sujeto, y porque acaban trayendo complicaciones delictivas de escándalo público que lo avergonzarán y culpabilizarán sin remedio.

Mucha gente que hace una vida ejemplar a otros niveles, de pronto cede al impulso de correr desnudo por la calle, de trasvestirse para ser admirado, o de mostrar sus genitales en el lugar menos apropiado. De hecho la mayor parte de ellos tienen entre los veinte y los cuarenta años, casados, de carácter retraído y baja autoestima, es por ello que las víctimas suelen ser niñas que no los juzguen, y aparecen ante ellas como colosos. Sin embargo el exhibicionismo, como ingrediente de la escena erótica, unido a otras formas, es un juego interesante, creativo y gozoso, mucho más cuando en una pareja se combina en perfecta mancuerna el exhibicionismo de uno con el voyerismo (pasión por mirar) del otro.

Para Freud, la vocación de actor tendría que ver con una manera de sublimar esta pasión exhibicionista, y en lugar de ser arrestado en un parque, recibir aplausos y ser bien considerado por ello. Los exhibicionistas callejeros suelen asustar mucho a la gente, pero conviene señalarlos que se trata de sujetos inofensivos a otros niveles, que buscan impactar y llegar al orgasmo por el susto del otro. No buscan ni siquiera ser tocados; en caso de no haber susto en el otro, tampoco hay gozo y buscará otra víctima de mirada inocente.

En cuanto a las causas, si pensamos en la infancia, cuántas veces el bebé reclama atención sin lograrlo y pasa largas horas de soledad en la cuna mirando al techo, una desacertada elaboración de la libido puede llevar a terminar de adulto con gabardina y sin pantalones.

No olvidemos que el exhibicionismo enfermo sería la forma patológica de esa tendencia primaria en el humano de hacerse valer, de afirmarse en el mundo. Para la mujer el exhibicionismo es más fácil de llevar acabo porque se le permite socialmente mostrarse e impactar sin que la acusen de perversa: Escotes, tacones, maquillaje, minifaldas, etc.

FUENTE:
LIBRO:                        “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                       Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL:                Selector, S.A. de C.V.

miércoles, 17 de junio de 2015

¿Qué es el papanicolau?

Por Dra. Anabel Ochoa

Es una prueba que realiza el ginecólogo para saber precozmente si la mujer corre peligro de padecer cáncer de matriz. Para ello tomará una pequeña muestra (un raspadito indoloro) de la mucosa al fondo de su vagina, y lo mandará analizar para saber si las células son normales o anormales. Unos días más tarde te darán el resultado. En el peor de los casos, si hay alguna anomalía, esto permite tratamientos curativos a tiempo, porque de otro modo la enfermedad puede progresar sin síntomas, extenderse por el cuerpo y percatarnos cuando sea demasiado tarde.

El papanicolau lo deben de realizar todas la mujeres a partir de que tienen relaciones sexuales (tengas la edad que tengas) , por lo menos una vez al año. El nombre de esta prueba es en realidad el apellido –Papanicolau—del investigador griego que la estableció, y también se conoce como Frontis PAP.

Hoy en día, hay muchos centros hospitalarios que prefieren realizar otra prueba llamada colposcopía (del griego Kólpos = vagina + skopion = aparato para observar), precisamente con un aparato de visión a distancia mediante fibra óptica con el que examinan tu interior mostrándolo en una pantalla, sin mayores manipulaciones y con resultados inmediatos.

No olvides que el cáncer cervico-uterino (del cuello de la matriz), es la primera causa de muerte de mujeres en México. Infórmate de todo lo necesario en cuanto a enfermedades de transmisión sexual y Virus del Papiloma Humano, porque están muy relacionados con este proceso. De cualquier modo no permitas simplemente te extienda un papel que dice: Atipias celulares negativo, o cualquier cosa que no entiendas. Exige que te lo explique en tu idioma porque se trata de tu cuerpo, de tu salud, de tu vida.

Por si acaso te daré un pequeño diccionario para que no te vean la cara:
-      Displasia: es la alteración  en la forma normal de las células (dys = enfermo + plastikós = forma).
-      Carcinoma es cáncer (de karkino = cangrejo + oma = bulto) o también lo llamarán neoplasia (nueva forma).
-      Cervico-uterino: Se refiere al cuello del útero de la matriz (la parte estrecha en contacto con la vagina) y útero es la matriz donde se cría al bebé en tu interior.
-      Lesión en situ, quiere decir que es chiquita, en un solo sitio y no se ha extendido.
-      Atipia: significa anormal, no típico, pero si te dicen atipia negativa no te asustes, aunque suene horrible quiere decir que no tienes nada anormal.


En general todo lo que acabe en “itis” quiere decir inflamación: Vaginitis, de la vagina; vulvitis, de la vulva (genitales externos); cervicitis, del cuello de la matriz; salpingitis (sálpigx = trompeta), delas trompas; etc. Lo acabado en rreo hablará del fluido, de que algún líquido esta manando: Menorrea (mens = mes) es la regla; galactorrea es la leche; leucorrea es el flujo vaginal. Lo terminado en  ectomía habla de extirpación (ektomé = escisión ) de cortar quirúrgicamente; ovarioectomía es quitarle los ovarios; salpingectomía, es la ligadura de trompas; histerectomía (hyster = útero) si te quitan la matriz. La terminación osis significa simplemente enfermedad, estado alterado, y como la membrana interior de la matriz se llama endometrio (endo = dentro + métra = matriz), si te dicen que hay endometriosis es que esta mucosa ha crecido demasiado. Tampoco conscientas que te digan vaguedades como que tienes: Lo que tienen la mayoría de mujeres en México, y luego llegas a la casa no sabiendo si es el cabello largo, dos pechos, un marido flojo o una hamaca, porque seguramente está hablando de cáncer.

Este padecimiento detectado a tiempo es 100% curable, con una pequeña cirugía indolora (bisturí frío o rayo láser). Trata que el médico aplique un criterio “conservador” (no quiero decir de derechas), o sea que trate de conservar tu útero y toda tu fertilidad si estás en edad reproductiva, porque no faltan los que actúan como malos relojeros, y cuando cierran siempre les sobran piezas de tus adentros. Los hombres no necesitan hacerse esta prueba, tranquilos, pero tendrán que conocer algo más que el mentado “mamanicolau” o [“papanicolás”], porque la transmisión del virus tiene que ver mucho con ellos.

FUENTE:
LIBRO:                        “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                       Dra. Anabel Ochoa

EDITORIAL:                Selector, S.A. de C.V.

martes, 16 de junio de 2015

¿Por qué nunca nos hablaron del clítoris?

Por Dra. Anabel Ochoa

Resulta curioso que la mayoría de las mujeres de occidente no saben que tiene clítoris, mientras en Africa se lo cortan desde hace cientos de años para que no gocen (6,000 amputaciones diarias en el mundo). Habrá que preguntarles.
El clítoris es el único órgano del ser humano que sirve exclusivamente para el placer, y lo tienen las mujeres. El pene masculino es en realidad un multiusos que  a veces orina, a veces eyacula. Pero el clítoris femenino no tiene otra utilidad. Es similar a un pene diminuto en su estructura (2 cm de largo x ½ de ancho), con su cabeza (glande), y su pellejito, y se pone erecto y duro al estar excitado. Pero no está dentro de la vagina, sino afuerita, en la parte superior de los labios mayores de la vulva, o más fácil: Pon el dedo en el ombligo, baja en línea recta, y cuando digas ¡aaay!, ahí mismo está. Las mujeres raramente han visto su cuerpo ante un espejo y con las piernas abiertas (cosa que debieran hacer por cultura), por eso ni siquiera saben lo que tienen. Los hombres acostumbrados a ser rápidos, penetradores, tampoco saben del chiquito femenino. Luego que si las mujeres son frígidas, que si tardan...Habrá que esmerarse en los lugares oportunos, porque acariciando el clítoris, con la mano o con la lengua, se pueden producir directamente orgasmos femeninos, sin embarazo, y sin depender de la velocidad del falo.
Por desgracia en muchos países islámicos (Egipto, por ejemplo), se les corta el clítoris a las niñas antes de casarlas, para que no se toquen, para que no sean infieles, para que no gocen, para que no sean malas. Esta intervención la hacen las matronas o los barberos con un vidrio, con una lata, sin anestesia, y muchas mujeres mueren por infección o hemorragia, y si quedan vivas estarán castradas para tranquilidad de la prepotencia masculina que llama cultura a la tortura. A veces esta terrible maniobra va unida a la infibulación (cerrar la vagina con un anillo o cosería con espinos).
Las organizaciones de derechos humanos y feministas de todo el mundo luchan por acabar con estas prácticas, que se conocen como “clitoridectomía” (del griego kleitorís = clítoris + ektomé = escisión), “ablación”, “mutilación sexual” o “castración femenina”. Solo el saber esto nos permite perdonar un poco que en nuestra cultura nunca nos hablaron del clítoris y que, a lo más, dijeran: “niña, déjese ahí”.

  
FUENTE:
LIBRO:                        “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                       Dra. Anabel Ochoa

EDITORIAL:                Selector, S.A. de C.V.

lunes, 15 de junio de 2015

Ya no entiendo nada entre homosexuales, bisexuales, lesbianas, travestis, transexuales…

Por Dra. Anabel Ochoa

Y eso no es todo. Hay trisexuales, que son los que han probado –al menos una vez—de todo. Pero vamos por partes, porque en estos tiempos de respeto a la pluralidad y a lo diverso de la orientación sexual humana, es mejor tener las ideas claras y adquirir lenguaje al respecto.

La palabra homosexual es la que más confusión produce, y ello es porque la raíz homo  existe tanto en latín (significa: “Hombre”) como en griego (significa: “Igual, idéntico”). Hay que saber que en el caso de la homosexualidad, la palabra que usamos es griega, por tanto significa “atracción sexual hacia las personas de tu mismo sexo”, y tan homosexual será un hombre que se empareja con hombres, como una mujer que lo hace con mujeres (lesbiana).
Gay es el homosexual orgulloso de serlo. El homosexual como tal, sino hay otros ingredientes, no tiene por qué ser forzosamente afeminado (aunque puede serlo), ni presentar alteración alguna de su masculinidad o femineidad. Paralelamente , la mayoría de la población se dice que es heterosexual (Hetero=Diferente) porque se empareja con gente de sexo diferente al suyo: Hombres con mujeres, y mujeres con hombres.

Bisexual, se la llama así, a la persona que se siente atraída sexualmente tanto por la gente de su mismo sexo como por el contrario; hombres con hombres y/o mujeres, y viceversa. El Bisexual es difícilmente entendido por todos los bandos, para los gays es un homosexual que no se decide o un traidor a la causa, para los heterosexuales es un hombre equivocado o un gay de clóset; tal vez por ello el tema de los bisexuales de los noventas es: Ser “Bi” es ser más, no menos, y hay incluso teóricos que sostienen que, si no existiera una educación represiva, todos los humanos somos potencialmente bisexuales. De hecho hay también bisexuales circunstanciales, como los periodos de homosexualidad que sostienen algunas personas heterosexuales en las cárceles, internados, ejército, etc. (homosexualidad periférica), que son temporales y al terminar el encierro regresan a su orientación sexual anterior.

El travesti (lat. Trans = del otro lado + vestitus = vestido) es el que se viste de mujer, o mujer que se viste de hombre). Esto es muy relativo culturalmente porque ahora mismo el hombre puede adornarse con símbolos (aretes, cabello largo, cosmética, etc.,) que hasta hace poco eran de mujeres, y a la mujer por supuesto puede adquirir una estética o travesti. Pero hay travestis homosexuales y otros que son heterosexuales, por lo que es un fetichismo que no implica necesariamente la preferencia sexual.

Un transexual (sexual del otro lado) es alguien que se siente de otro sexo distinto al que tiene, que te diría que está viviendo en un cuerpo equivocado, que se sabe hombre en su fuero interno aunque todos digan que nació mujer, o al revés. Intentará consolarse en el travestismo, otras veces buscará la cirugía para cambiar definitivamente de sexo, y si puede de identidad legal. Pionero de los transexuales fue el norteamericano George Jorgensen, que en 1952, se convirtió absolutamente en Miss Christine Jorgensen. Ante los ojos del mundo el transexual parecerá simplemente como un homosexual porque le van atraer las personas de su mismo sexo; pero no es cierto, porque él siente del sexo contrario y su fantasía es realmente heterosexual y no gay. El homosexual reafirma sus caracteres sexuales, mientras que el transexual los rechaza. Hará todo lo posible por deshacerse de ellos, con la ropa, con el nombre, con la conducta, inyectándose hormonas.

Las cirugías de cambio de sexo rara vez salen bien si son completas. Cualquier “carnicero” hace verdaderas averías por ahí, transformando las bolsas de los testículos en labios mayores, ensartando un aro entre ellos que haga de vagina, haciendo un bonsaí del pene para dejarlo en puntita de clítoris (o amputando de plano). Se han logrado maravillas si sólo fueran para hacer fotos, pero funcionalmente a veces se condena a la frigidez absoluta junto a la impotencia decidida. Además de una buena cirugía, un proceso así necesita de terapia psicológica especializada, mínimo de un año antes de tomar la decisión. Porque la personalidad será lo principal en adaptarse, más que las formas.

El transexual tiende a confundirse con el transgénero, muy parecido pero no exacto, ya que aquí la persona tratará de experimentar el rol social del otro género, imitándolo en todo (también con el travestismo), pero no pone en juego su identidad física bajo el parapeto ni persigue la transformación corporal en lo último.
Muy distinto el hermafrodita. Aquí  hay una confusión genética, no psicológica, y tiene –físicamente y de nacimiento—elementos de los dos sexos revueltos en su cuerpo, en múltiples variantes (testículos y ovarios, pene y vagina, un clítoris largo que casi es un pene, senos y pene, etc.,) que son los llamados “estados intersexuales”. El nombre de Hermafrodita viene de Hermaphroditos, hijo de Hermes y Afrodita en la mitología griega, que heredó los dos sexos de sus padres.

Un hermafrodita es lo mismo que un andrógino (andrós = hombre + gyne = mujer), pero no lo confundas con loas “andrógenos” porque estos son las hormonas masculinas. La cultura actual tiende hacia un cierto hermafroditismo psicológico, que no es enfermizo sino al contrario, intentando que la mujer puede desarrollar su parte masculina que también tiene (el animus de Jung, el valor), existiendo en el mundo exterior (trabajo decisiones, cultura, poder, dinero, etc), y que el hombre desarrolle su parte femenina (del ánima de Jung, el alma), para crecer en el mundo interior (casa, hijos, sensibilidad, hogar, etc.).


El llamado sexo neutro es un nuevo concepto que se maneja mundialmente por internet, son personas que están hartas de sus caracteres sexuales, de tener que ser hombres o mujeres, y prefieren vivir simplemente como seres sin etiqueta ni actividad sexual porque sienten que les limita, y se operan y eliminan lo mismo senos, que ovarios, penes o testículos.

Finalmente aclarar que homosexualidad (terminación dad como en: Claridad, oscuridad, bondad, hermandad, etc), es la cualidad, la condición de ser homosexual, las características que posee, y que no debe manejarse mal –como ocurre muchas veces con los medios de difusión—confundiéndose con homosexualismo (terminación ismo como en: Realismo, socialismo, etc.), que es la teoría, la doctrina, la militancia o la pertenencia a un grupo que reivindica la homosexualidad.

El término homosexualidad fue introducido a finales del S XIX por el jurista Heinrich Ulrichs, quien luchó contra la discriminación del amor entre las personas del mismo sexo, ya que hasta entonces se hablaba (además de cualquier clase de insulto) de uranismo, basado en la leyenda mitológica del dios Ouranos, que engendró a su hija Afrodita mezclando su semen con el mar, sin intervención de mujer alguna (¡Qué bonito!). También se discute mucho si decir “preferencia sexual” (como si uno pudiera elegir a capricho), “inclinación sexual” (como si cayeras de donde estás), u “Orientación sexual”, que es mucho más correcto porque tiene que ver con saber dónde está el oriente, por dónde sale el sol, y no es mala metáfora.


Definitivamente, una persona con otra orientación sexual, no es sólo alguien que tiene relaciones con estos o con los otros; sino que se siente atraído, quisiera ser amado y amar, y se resuelve completándose con ellos, de hecho alguien puede ser alguien igual de homosexual toda su vida aunque jamás haya tenido experiencia carnal alguna.
  
FUENTE:
LIBRO:                           “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                           Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL:                  Selector, S.A. de C.V.

domingo, 14 de junio de 2015

¿El deseo sexual disminuye con la edad?

Por Dra. Anabel Ochoa

El humano puede tener una sexualidad excelente toda su vida, y no tiene por qué acabar. Claro que cambia. Como cambiamos en todo lo demás. Puede variar la cantidad, no la calidad, y a veces incluso se gana ésta última. El hombre sano tendrá erecciones más allá de los noventa años –si el deseo del cuerpo aguanta—y ganas no le faltarán. El ángulo de inclinación del pene no será tan vertical, pero esto no afecta el gozo propio ni de su amante. Tal vez tarde un poco más en eyacular, pero esto de plano lo agradecerá su pareja. Es fácil que necesite más caricias para excitarse, una ventaja para entrenar y poder convertirse en buen amante, jugando con lo previo en lugar de “como burro en primavera”. Posiblemente disminuya la frecuencia, ni diario ni repeticiones en la misma noche. Todo es cuestión de ponerse de acuerdo, tomar afrodisíacos o jugar con otras caricias que no demandan el coito de penetración para nada. A este respecto, se cuenta que cuando el viejo Onasis se casó con la joven  Jackeline Kenedy, comentaba ante las risitas del público: “¿Quién dijo que el griego es una lengua muerta?”.
La mujer por su parte no tiene que abandonarse a la castidad por menopaúsicas, arrugas o exceso de abriles en su cuenta. El disfrute sexual no acaba con la última regla, al contrario puede convertirse en la mejor época sin tener que preocuparse. Tal vez aparezca algo de resequedad vaginal, fácil de resolver poniendo un lubricante o con tratamiento hormonal del ginecólogo.
Se suele confundir la capacidad sexual de gozar  con la fertilidad para tener hijos: El placer no tiene edad; la fertilidad se acaba cuando llega la menopausia y nunca en lo masculino.
Hombres y mujeres son víctimas de lo que la cultura trasnochada nos dice de ellos, se bloquean sin saberlo. Por desgracia los mitos del pasado nos hacen creer que, a partir de determinada edad  “Tú ya no estás para eso”. No te dejes, es mentira. Tampoco permitas que la sexualidad de los ancianos se vea como algo desagradable, tienen tanto derecho o más que tú, porque vitalmente se lo han ganado. Además su ternura y aprendizaje emocional pueden hacerlos más valiosos que la intempestiva condición hormonal de los años mozos. Esto conviene tenerlo en cuenta en el presente, porque las expectativas de vida del ser humano son cada vez más largas, y ni modo que vayamos a pasar un tercio de la existencia a dos velas.
Si aparece la impotencia consulta al médico, porque casi seguro habrá algún problema circulatorio, de diabetes, o estás tomando medicamentos (como quieres entonces que se te inflame), y hoy en día también todo esto tiene remedio.


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LIBRO:                     “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                    Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL:             Selector, S.A. de C.V.

sábado, 13 de junio de 2015

¿Es dañina la masturbación?

Por Dra. Anabel Ochoa
Si te agarras un pellizco si hace daño desde luego, pero como es algo que haces tu solito, es mejor que tengas cuidado porque no habrá a quién echarle la culpa.
La masturbación (Lat. Manus=mano + sruprare= profanar) , el llamado “placer solitario” de acariciar tu propio cuerpo para darte placer sexual, es de las prácticas que más se han satanizado, generando verdaderos problemas psicológicos por la culpa. Y todo a base de mitos y mentiras que si te crecen pelos en la mano, que si te seca la médula, que te quedas enano, estéril, ciego, que serás calvo, que terminas impotente, que te llenarás de granos, que da reuma, debilidad de carácter, etc., etc., De ser así, solo habría manos peludas en nuestro medio y, la verdad, no hemos vista ni una.
Resulta que existía una especie de pensamiento mágico en el que se creía que en la eyaculación salían directamente los hijos diminutos y no espermatozoides (¡cuántos hijos muertos en el pañuelo o la servilleta!) De ahí viene sobre todo la confusión de que a la masturbación se le llame “onanismo”, a cuenta del personaje bíblico Onán, que fue obligado a casarse con la viuda de su hermano y para no embarazarla, terminaba eyaculando en el suelo al hacer el amor con ella y por esto fue condenado. Nada que ver con la masturbación, si no que más bien Onán sería en todo caso el padre del “coito interrumpido”, pero así se escribe la historia. Independientemente de morales que censuren las masturbación, la sexología moderna encuentra incluso grandes ventajas a esta práctica en algunas situaciones, y se emplea como ejercicio en muchas terapias sexuales de frigidez, impotencia, eyaculación precoz, disfunción sexual, de la pareja, etc.Desde luego es “sexo seguro” (claro con la manita limpia y sin utilizar juguetes contaminados).
La masturbación permite conocer el cuerpo a hombres y mujeres, sus formas de reacción y en épocas como la adolescencia supone un particular desahogo en momentos en los que se está en condiciones de relacionarse con alguien, pero las hormonas hacer hervir la sangre.
A la mujer le permitirá conocer bien su clítoris (el gran ignorado), facilitando su capacidad para alcanzar el orgasmo, y al hombre tal vez entrenarse en retardar la eyaculación, aprendiendo a detectar cuándo llega. En pareja la masturbación mutua es una práctica de sexo seguro y una variante del sexo erótico.
El informe Kinsey de la década de los cincuentas reflejaba que el 92% de los hombres y el 62% de las mujeres se habían masturbado alguna vez, pero las damas fueron en aumento al adquirir conciencia de su propia sexualidad, y en el informe Hite de los años ochenta llegaban al 82%.
La forma más frecuente  en los hombres es con la mano, aunque el juego erótico dar rienda suelta a un montón de variantes, entre las piernas de la pareja (coito interfemoral), entre su axila, entre los pechos de la compañera (“cubana”), con el sexo oral desde luego, con juguetes, o más perversamente con el froterismo (frotándose con la ropa o con los cuerpos ajenos en los transportes públicos).

En la mujer el frotamiento manual es frecuente junto con juguetes y otros ingenios (cepillo de dientes eléctrico, chorros de agua, etc.,). Como en todas las demás conductas humanas, el exceso es preocupante, y si la persona deja de realizar otras actividades y ocupa obsesivamente  su tiempo en masturbarse como chango una y otra vez, entonces sí precisa ayuda terapéutica –no sexual—porque es síntoma de neurosis. Lo mismo pasará cuando este “autoerotismo” sustituye definitivamente a la relación con otra persona o  “aloerotismo” (allos=otro). Además de los términos vistos, son también sinónimo de masturbación: Autoestimulacion, manustupración, práctica solitaria, ipsación (ipse=él mismo), y cientos de términos populares (chaqueta, paja, pera, puñeta, manuela, jalarle el pescuezo al ganso, solitario) que dependen ya de cada cultura.

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LIBRO:                      “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                     Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL:              Selector, S.A. de C.V.

viernes, 12 de junio de 2015

¿Qué significa para una mujer “tener perrito”?

Por: Dra. Anabel Ochoa
Dicen los hombres que cuando mujer es capaz de estrujar su pene con la musculatura de su vagina, es que “tiene perrito”. Y mejor que te enteres cuanto antes porque más de una inocente, al saber que su marido la abandonaba por otra que “tenía perrito”, acabó comprándose un dóberman y no consiguió nada. Pero les advierto que es una gran tontería esto de tener o no tener, puesto que los músculos genitales los puedes entrenar voluntariamente cualquier mujer, a pesar de que normalmente son pasivos e involuntarios. Un ejercicio fácil es practicar –una vez diaria—el detener voluntariamente el chorro de la orina, y seguir, y detener,, y seguir. Esa misma musculatura será la que luego pongas en marcha en la cama y podrás presumir de buena amante, porque esta maniobra deja sin habla a los varones. Pero además es interesante para evitar la flacidez que puede traer la edad o los numerosos partos.
En oriente, mediante las disciplinas del yoga, es frecuente manejar a voluntad zonas del cuerpo de las que ni siquiera teníamos conciencia. En los espectáculos porno de Tailandia se pueden ver mujeres que, sin más truco que su entrenamiento, introducen en su vagina un plátano entero y lo expulsan pelado como proyectil a gran distancia, o incluso llegan a destapar botellas de refresco de la misma manera (¡Qué miedo para lo masculino!). Esto demuestra que se trata de unos músculos realmente potentes, los mismos que intervienen en el parto. Uno de ellos, precisamente llamado Pudendo, bien entrenado impide que una mujer sea violada por fuerte que sea el agresor. Claro que a veces también pueden ocurrir colapsos que cierren la vagina como un cepo, con un susto por ejemplo al ser sorprendida en plena faena, y esa escena que parece tan chistosa acaba en ambulancia, enganchados como perritos; solo inyectando un relajante a la dama podrá de ahí sacar su pene el novio aterrado. Por eso, mejor planifica tus encuentros para evitar disgustos.

FUENTE:
LIBRO:                         “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                        Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL:                 Selector, S.A. de C.V.

jueves, 11 de junio de 2015

¿Cómo es el orgasmo femenino?

Por: Dra. Anabel Ochoa

El orgasmo masculino es muy evidente porque suele ir acompañado de la eyaculación; al hombre se le quedan los ojos en blanco con cara de perturbado y aúlla como un lobo, además que el pene se vuelve a quedar flácido después. Pero si pensamos que la mujer miente con los gemidos  y que no eyacula, la duda sigue eternamente en el aire. ¿Cómo saber? Si es la mujer la que pregunta porque duda, , está clarísimo jamás tuvo un orgasmo. Y no es la única: Un 10% de las estadonidenses adultas no lo sintieron jamás; de las latinas hembras mejor ni hablamos.
Un orgasmo femenino es también una convulsión , un éxtasis, una descarga de tensión. Hay espasmos , contracciones intensas de la vagina y el útero, que oscilan entre tres sacudidas para las más discretas hasta quince o más en las mujeres ardientes, que inician con intervalos de 0.8 segundos entre una y otra para ir uniéndose hasta ser casi una sola encadenada al final, cayendo luego en el relax. Diríamos que se trata de una especie de “ataque epiléptico” pero en rico. De modo que no se puede confundir con un gustito, con un estornudo, o un “no sé si fue”. Por algo la palabra “orgasmo” viene del griego organ=estar llenos de ardor, y también lo   conocemos como “clímax” (del griego klimax=escalera) o “acmé” (cumbre, cúspide). Pero aquí lo que hay que saber es que los orgasmos femeninos se producen principalmente desde el clítoris, no en la vagina, y que normalmente hombres y mujeres andamos despistadísimos al respecto.
Manipular el clítoris, acariciarlo con la mano o con la lengua es suficiente para producir orgasmos. La vagina tiene mucho menos terminaciones sensibles, y de hecho durante la penetración la mayoría de los orgasmos vienen procurados porque la postura permite el golpeteo sobre el clítoris. Por eso en una penetración vaginal por detrás (“de perrito”), será necesario que el amante lo acaricie al tiempo si quiere buenos resultados.
Durante mucho tiempo se discutió si había una clase de mujeres con orgasmos en el clítoris (clitoridianas), a las que se tachaba de inmaduras o viriles, y otras con orgasmos en la vagina (vaginales), a las que se consideraba más sensatas. Hoy se sabe que hablábamos de lo mismo.
Si hay que decir que la penetración vaginal procura una sensación de ocupación muy placentera que no la da el clítoris por sí mismo. Otro dato importante es que, mientras que el hombre tardará en recuperarse de un orgasmo, la mujer en breves minutos puede reanudar la tarea y repetir infinidad de veces. Por eso se dice que la mujer es multiorgásmica (de orgasmo múltiple o secuencial por naturaleza), aunque hay algunos hombres que pueden tener varios orgasmos secos seguiditos sin eyacular. También se ha hablado mucho de que existe una especie de eyaculación femenina, pero en realidad es lubricación abundante, excesiva en algunas mujeres que al excitarse emanan cantidad de fluido.
Cuando una mujer no llega al orgasmo, la mayoría de las veces se debe al desconocimiento en ella de su propio cuerpo, y falta de técnica sexual en ambos; no se vale sólo decir que “no hay mujer frígida sino hombre  inexperto”. Pero tampoco se vale decir aquello de ¡frígida! (fría) a manera de insulto, y además que ahora se llama anorgásmica (sin orgasmo).
Revisa también los miedos al sexo, al embarazo, los traumas de infancia por malas experiencias, los bloqueos educacionales (tremendos en la mujer que no se permite gozar), los rencores de pareja, y todo el material psicológico que conlleva el placer. Si hace falta pide ayuda al psicólogo o al sexólogo (no al ginecólogo que de esto no tiene idea).

Cuando hay dolor a la penetración se llama dispareunia (Dyspáreunos=mal acoplado), además de por todo lo anterior puede ser por resequedad vaginal, que se soluciona con un lubricante o –ahora sí—primero ir al ginecólogo.

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LIBRO:       "Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura"
AUTOR:       Dra. Anabel Ochoa.
EDITORIAL:    Selector S.A. de C.V.

miércoles, 10 de junio de 2015

¿Qué cosas se puede contagiar con el sexo?

Por Dra. Anabel Ochoa

La relación sexual es de los acercamientos más grandes que se dan entre dos personas, por algo que se llama contacto íntimo. Por tanto, es mucho más fácil traspasar aquí enfermedades de un cuerpo a otro que saludando, abrazando, compartiendo el vaso o la ropa, tosiendo o respirando el mismo aire.
En el sexo se respira boca a boca, se suda juntos, y se chupa, se muerde, se lame, y lo más importante, se ponen en contacto los fluidos de ambos cuerpos. Por tanto se trata de un sorteo en el que tienes todos los boletos.
Fíjate que las enfermedades de transmisión sexual (ETS o venéreas) son las más comunes de las enfermedades comunicables del mundo. Pero para que una enfermedad brinque entre dos amantes es necesario conocer el vehículo en el que se desplaza cada una de ellas, que no siempre es el mismo.
Además del temible SIDA, hoy en día asistimos a un repunte de viejos padecimientos que se creían erradicados. Hay nuevamente sífilis, herpes genital, linfogranuloma venéreo, cándida, tricomonas, etc. A ello se añaden otras que aunque no son de contagio exclusivamente sexual, pueden aprovechar el evento para habitar otro cuerpo, como los piojos del cabello, la sarna, la tuberculosis, y en general cualquier enfermedad infecto-contagiosa que tenga oportunidad en el cuerpo a cuerpo.
¡Qué panorama! Pero no te desanimes, esto ha sido así desde  el principio de los tiempos y no es peor ahora porque hablemos de ello. Al contrario, peor tener conciencia y saber las vías por las que se transitan es la mejor medicina preventiva para evitarlas, sin olvidar que cuanto más cambies de pareja más oportunidad habrá de llevarte una desagradable sorpresa.
La venerofobia (Horror a la enfermedad venérea) no es más eficaz, pero si la sensatez. Conviene que conozcas algo más acerca de cada una de ellas con sus correspondientes preguntas. Y aunque no tengas microscopio, no te fíes de un cuerpo que tiene verruguitas en los genitales, heridas, llagas, bultos extraños, olores o supuraciones varias; del mismo modo que no te comerías un pastel que huela a rayos o que tenga el merengue verdusco. Esta precaución no es todo, pero ya es ganancia.

Si alguna vez resultas contagiado, tendrás que preguntarle al doctor desde cuando habita esa enfermedad en ti, aunque no hayas dado cuenta ni tuvieras ningún signo (pueden ser días, meses o años según sea el caso). Haz buena memoria de a cuentas personas les transmitiste también el regalito; cada una de ellas ha podido a su vez contagiar a otros tantos no estaría demás echarle  valor y advertirles; no fue tu culpa pero si es tu responsabilidad en estos momentos. Mejor aún si dibujas la posible red de contagio; puede sorprenderte lo extenso del panorama.

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LIBRO:                      "Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura"
AUTOR:                     Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL:              Selector, S.A. de C.V.

lunes, 8 de junio de 2015

¿Es una buena opción la vasectomía para los hombres?

Por Dra. Anabel Ochoa

La vasectomía es un método anticonceptivo definitivo, permanente, irreversible, y esta es la consideración más importante. En realidad es una esterilización. Se trata de una operación quirúrgica en el hombre equivalente a la ligadura de trompas de la mujer. Por eso el momento de decidirlo es delicado y debe ser meditado adecuadamente.
Es una buena opción par a el hombre que ya haya tenido hijos que deseaba, y sobre todo para ejercer su parte responsable de la fertilidad frente a una mujer castigada permanentemente por las píldoras, dispositivos, inyecciones o partos y abortos indeseables. Pero no se debe de tomar esta decisión apresuradamente, porque como dicen las abuelas “la vida da muchas vueltas”. Por lo demás la ligadura masculina es una intervención sencilla que no dura más allá de 20 minutos, con anestesia local, realizada en la ingle, que consiste en cortar los conductos (deferentes) que llevan los espermatozoides de los testículos al pene.
La palabra vasectomía viene del latín Vas=vaso + ektomé= cortar). El hombre operado eyaculará normalmente, pero solo líquido seminal inofensivo, sin esperma. Deben practicarse exámenes de eyaculado después de la intervención para comprobar que efectivamente se está estéril. Para nada afecta la potencia sexual, a veces, al contrario porque permite la tranquilidad que antes no se tenía. Tan solo hay problemas cuando el hombre no tenía claras las ideas y queda traumatizado por ello, se deprime, y le da por decir cosas como “ya no soy hombre”, entonces puede aparecer impotencia psicológica, que se solucionará con una buena asesoría.

Fíjate que con la vasectomía serás como la sacarina: Que endulza pero no engorda. Hoy en día existe una modalidad reversible, se pone un tapón en los conductos, en vez de cortarlos, y en caso de arrepentirse puede ser retirado, pero no siempre tiene éxito. Que quede claro que la vasectomía evita tener hijos, pero el riesgo de contagio de SIDA sigue siendo el mismo.

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LIBRO                "Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura"
AUTOR:             Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL      Selector S.A de C.V.

¿En la menopausia dejas de ser mujer?

Por Dra. Anabel Ochoa

La mujer es fácil que sea víctima de un juego siniestro en el que todos participamos. Con su primera menstruación le decimos: Ya eres mujer, y ella solita con su última regla, se dice: “ya no soy mujer”. Mejor dejamos de lado esos tópicos inadecuados y mentirosos.
En principio ser mujer no depende del ovario. Teresa de Calcuta no tuvo hijos y nadie la tomó por travesti. Con la primera regla no eres mujer, lo eres desde antes, o lo serás definitivamente cuando madurez. Por tanto, nadie deja de ser mujer porque deje de menstruar. Muy al contrario. Tal vez sea el periodo de mayor libertad sexual, donde no existe la amenaza de confundir el placer erótico con el embarazo, el tiempo de deshacerse de los miedos.
La fertilidad es una circunstancia temporal, y el ser es una realidad total. Desde luego que al faltar las hormonas ováricas hay cambios, pero fíjate qué curioso que las japonesas, por ejemplo –para las que no tiene significado negativo alguno—,casi no experimentan las alteraciones típicas. Lo mismo sucede en nuestra cultura, si la mujer es segura e independiente sufre molestias mínimas, y en cambio la pasiva, sometida y dependiente se desespera en esta etapa, atormentada por los síntomas. Por tanto la vivencia de la menopausia es más cultural que patológica. Desde luego que puede haber resequedad vaginal, pero nada que no pueda remediar un buen lubricante si tu cabeza está a gusto.
Pueden aparecer sofocos porque estas hormonas regulaban la circulación sanguínea, lo mismo retención de líquidos, y tal vez dolores de cabeza, depresión, nerviosismo o insomnio.
Menopausia quiere decir “pausa en la menstruación” (men=mes + pausis=cesación). Verás que también se maneja la palabra climaterio (gr.klimalkkier=escalón) para referirse a la entrada en esa “edad crítica” en la que, entre otras cosas, cesará la regla.

Actualmente basta con ponerse en manos del ginecólogo para que reponga las hormonas que faltan, y tan contenta. Aunque –insisto—si lo vives como un periodo de libertad más que de esclavitud, no te hará falta nada; si acaso moderar tu dieta, un buen abanico a ratos, y un poco de lubricación para una noches eróticas que vez nunca te habías permito.

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LIBRO:                "Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura"
AUTOR:               Dra. Anabel Ochoa
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domingo, 7 de junio de 2015

¿Qué es la gonorrea?

Por la Dra. Anabel Ochoa

Esta enfermedad de transmisión sexual ( de las antiguas venéreas) es conocida popularmente como purgaciones, blenorrea o blenorragia, y es la más frecuente en el mundo.
Se trata de una infección curable con penicilina bajo criterio médico, pero tremendamente contagiosa a través del sexo. El nombre gonorrea deriva del griego  gónos=semilla + rhein=fluir.
En el hombre inflama el conducto de la orina (uretra), en la mujer el cuello de la matriz, y en ambos puede afectar el recto.
El bichito culpable es el gonococo de Nisser, una bacteria sólo visible al microscopio, y que no siempre da síntomas, sobre todo en las mujeres que pueden portarlo y contagiar sin darse cuenta.
En el hombre aparecen síntomas de una a dos semanas de haberse contagiado, y comienza con comezón en el pene, ardor al orinar, y supuración de un liquidito que en realidad es pus.
Las clásicas sexoservidoras de antaño le tenían pánico a esta enfermedad, y para prevenirla lavaban los genitales al cliente antes de tener relaciones con él, no por el lavado, sino para estrujarles el pene a continuación con una toalla blanca, y si quedaban manchas amarillentas o verdosas… ¡Lo siento muchacho, conmigo no!.
El sexo oral también puede traer nos complicaciones, como la faringitis gonocócica, que infecta la garganta.
La gonorrea es tan contagiosa que incluso las niñas pueden ser infectadas por el contacto cotidiano o el lavar la ropa conjuntamente. Si no se le da la atención temprana, la gonorrea ataca a los testículos, a la matriz y produce esterilidad en ambos sexos, e incluso infección generalizada al difundirse por la sangre a todo el organismo y tiene consecuencias graves, aunque no mortales (artritis, problemas cardíacos, ceguera, etc.).
Es importante, al igual que en muchas otras enfermedades; usar condón como preventivo, revisarse, acudir al médico a los primeros síntomas (nada de remedios caseros del compadre o de la comadre), hacer memoria de las posibles personas infectadas y evitar nuevos contagios hasta estar curado.

Nota adicional: Uno de los primeros síntomas de estar contagiado, es cuando vas a orinar y sientes al principio, un ligero ardor al paso de la orina, por el pene hasta su salida; este ardor (como cuando te cae chile directamente en la piel) al paso de las horas se va incrementando un poco más, hasta que llega un momento que te resulta doloroso ir a orinar, es cuando viene la segunda fase, aparece el líquido amarillento verdoso, que no es más que pus, este sale después de orinar; si presionas con tu mano tu pene desde la zona de los testículos hasta el pene, se puede apreciar dicho líquido amarillento saliendo por el orificio del glande…Al primer síntoma acudir con el urólogo, especialista que mejor conoce los genitales masculinos; te solicitará realizar un cultivo en laboratorio para confirmar que sea la gonorrea, en el cual te solicitarán una muestra del líquido amarillento, lo obtienes exprimiendo el pene para que salga. El mejor y más indicado para atender esto, insistimos es el urólogo. Esta enfermedad, trae consecuencias graves, que puede cerrar o disminuir la uretra, el paso de la orina, y ello se puede reflejar cómo es el chorro de la orina, en cuanto a cantidad y velocidad de salida, o si te quedas con esa sensación no haber terminado de orinar por completo.

Por otra parte chavos, hay que tener cuidado, también te puedes contagiar de gonorrea por las relaciones anales, es poco frecuente, pero si ocurre. También hay que tener cuidado cuando vayas usar wc público o en casa, siempre por higiene se recomienda limpiar con papel el contorno del retrete (tasa) para evitar cualquier sorpresita, y por favor, NUNCA pegues tu pene al borde de la tasa, cuando vas hacer del baño, porque puedes adquirir algún bicho que después te traiga problemas de infección, aún sin haber tenido relaciones sexuales, sobre todo en baños públicos. Así que chavos hay que cuidarse mucho.

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LIBRO:               "Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura"
AUTOR:              Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL        Selector S.A de C.V.
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