sábado, 30 de enero de 2016

¿Machismo gay?

Por Gabriel Gutiérrez García
Cuando se piensa en machismo, la primera referencia que aparece es la del tipo fortachón y sacale punta un perfecto “cabrón” que le rompe su crisma al primero que se le aparece enfrente, retándolo o picándole su orgullo de “hombre muy hombre”  ¿pero qué sucede cuando el machismo se da entre los homosexuales? Para muchos es sabido que la imagen que se ha estereotipado en México y en varias partes de América Latina del homosexual es la del tipo afeminado, preferentemente dedicado al estilismo o a las actividades “delicadas”; ambos conceptos totalmente falsos pero ampliamente difundidos en todos los sectores de la sociedad. Pero en la realidad ni el macho llega a ser –o parecer más bien dicho—tan macho, ni el homosexual suele tener tan solo preferencia a las actividades delicadas.
Quizás falten referencias públicas para que estas imágenes se fueran destruyendo, por lo menos para que las personas tuviéramos nuevas referencias. Los chavos homosexuales que gustan del futbol o de actividades “rudas”, por lo general son apreciados por sus cualidades de “activos” en la cama, pero esto puede ser o resultar una mentira del tamaño del mundo, ya que ellos responden solamente a gustos deportivos y no significa nada más en lo absoluto. En ocasiones surgen problemáticas entre sus parejas o las personas que les atraen, ya que pueden querer ser penetrados por ellos, respondiendo el “pasivo”: Pues ¿No que eras tan machito?. Ahora resulta que ser futbolista, jugador de americano o mecánico es sinónimo de activo en el rol homosexual, es decir, por definición se piensa que un taxista o un trailero tiene que ser activo, solo activo y nada más que activo ¿Cuántas relaciones se habrán perdido por ese machismo fomentado desde afuera y criado a la manera gay desde adentro?, ¿En cuántos clasificados de algunas revistas gays no leemos: No afeminados, no locas, ni nada por el estilo? Los que luchamos por acabar con el machismo ¿deberíamos acaso de solicitar en nuestros clasificados: No machos, no cabrones, no mayates? Claro que no es la solución, pues ella no está en quitar o poner adjetivos.
El machismo entre los homosexuales también se da en otra de sus facetas por el rechazo a las mujeres la misoginia aplicada con un poder recalcitrante, muchas veces más fuerte que entre los machos heterosexuales. Es evidente que el machismo homosexual se da por reflejo del machismo heterosexual en una sociedad como la mexicana, que es conservadora (entiéndase por conservador lo aprendido a priori, por ejemplo: la heterosexualidad, la misoginia y el machismo). Aquí el que no es macho es por antonomasia “puto” y el que tiene respeto por la mujeres es “puto” o “mandilón” y el que es homosexual como no puede existir pues ¿Qué importa que sea macho o misógino?.
Cuando un chavo que se viste fuera de la norma gay (moda de París, New York, etc.) es mal visto por los demás que portan felices sus camisetas de Dolce Gabanna y Versace, no es otra cosa que una variedad de machismo a lo gay, “porque no es para ellos” y entonces no pueden pertenecer al grupo y debe de ser excluido. Pudiera pensarse que los leathers son una expresión de machismo gay llevada hasta el tope, pero este sería tema de otro artículo, sin embargo, es evidente que algunas personas identifican a los leathers  como “machos men”. Es evidente que un buen porcentaje del machismo es resultado de una educación católica recalcitrante, tan conocida en México, en donde las mujeres a la casa y hacer tortillas y el hombre como Dios manda, al campo y a la “chamba”. ¡por eso eres hombre y por eso eres mujer!.

Las expresiones sexuales son múltiples y diversas, ni podemos ni debemos ponerles etiquetas, pero sin embargo, las intolerancias, cual quiera que sean éstas. Deben de ser señaladas, estudiadas y crear mecanismo para su erradicación, ya que los costos suelen ser muy altos (y eso si que lo sabemos todos) ¿Verdad?.

Fuente: Revista Desnudarse de la Dra. Anabel Ochoa

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