lunes, 15 de junio de 2015

Ya no entiendo nada entre homosexuales, bisexuales, lesbianas, travestis, transexuales…

Por Dra. Anabel Ochoa

Y eso no es todo. Hay trisexuales, que son los que han probado –al menos una vez—de todo. Pero vamos por partes, porque en estos tiempos de respeto a la pluralidad y a lo diverso de la orientación sexual humana, es mejor tener las ideas claras y adquirir lenguaje al respecto.

La palabra homosexual es la que más confusión produce, y ello es porque la raíz homo  existe tanto en latín (significa: “Hombre”) como en griego (significa: “Igual, idéntico”). Hay que saber que en el caso de la homosexualidad, la palabra que usamos es griega, por tanto significa “atracción sexual hacia las personas de tu mismo sexo”, y tan homosexual será un hombre que se empareja con hombres, como una mujer que lo hace con mujeres (lesbiana).
Gay es el homosexual orgulloso de serlo. El homosexual como tal, sino hay otros ingredientes, no tiene por qué ser forzosamente afeminado (aunque puede serlo), ni presentar alteración alguna de su masculinidad o femineidad. Paralelamente , la mayoría de la población se dice que es heterosexual (Hetero=Diferente) porque se empareja con gente de sexo diferente al suyo: Hombres con mujeres, y mujeres con hombres.

Bisexual, se la llama así, a la persona que se siente atraída sexualmente tanto por la gente de su mismo sexo como por el contrario; hombres con hombres y/o mujeres, y viceversa. El Bisexual es difícilmente entendido por todos los bandos, para los gays es un homosexual que no se decide o un traidor a la causa, para los heterosexuales es un hombre equivocado o un gay de clóset; tal vez por ello el tema de los bisexuales de los noventas es: Ser “Bi” es ser más, no menos, y hay incluso teóricos que sostienen que, si no existiera una educación represiva, todos los humanos somos potencialmente bisexuales. De hecho hay también bisexuales circunstanciales, como los periodos de homosexualidad que sostienen algunas personas heterosexuales en las cárceles, internados, ejército, etc. (homosexualidad periférica), que son temporales y al terminar el encierro regresan a su orientación sexual anterior.

El travesti (lat. Trans = del otro lado + vestitus = vestido) es el que se viste de mujer, o mujer que se viste de hombre). Esto es muy relativo culturalmente porque ahora mismo el hombre puede adornarse con símbolos (aretes, cabello largo, cosmética, etc.,) que hasta hace poco eran de mujeres, y a la mujer por supuesto puede adquirir una estética o travesti. Pero hay travestis homosexuales y otros que son heterosexuales, por lo que es un fetichismo que no implica necesariamente la preferencia sexual.

Un transexual (sexual del otro lado) es alguien que se siente de otro sexo distinto al que tiene, que te diría que está viviendo en un cuerpo equivocado, que se sabe hombre en su fuero interno aunque todos digan que nació mujer, o al revés. Intentará consolarse en el travestismo, otras veces buscará la cirugía para cambiar definitivamente de sexo, y si puede de identidad legal. Pionero de los transexuales fue el norteamericano George Jorgensen, que en 1952, se convirtió absolutamente en Miss Christine Jorgensen. Ante los ojos del mundo el transexual parecerá simplemente como un homosexual porque le van atraer las personas de su mismo sexo; pero no es cierto, porque él siente del sexo contrario y su fantasía es realmente heterosexual y no gay. El homosexual reafirma sus caracteres sexuales, mientras que el transexual los rechaza. Hará todo lo posible por deshacerse de ellos, con la ropa, con el nombre, con la conducta, inyectándose hormonas.

Las cirugías de cambio de sexo rara vez salen bien si son completas. Cualquier “carnicero” hace verdaderas averías por ahí, transformando las bolsas de los testículos en labios mayores, ensartando un aro entre ellos que haga de vagina, haciendo un bonsaí del pene para dejarlo en puntita de clítoris (o amputando de plano). Se han logrado maravillas si sólo fueran para hacer fotos, pero funcionalmente a veces se condena a la frigidez absoluta junto a la impotencia decidida. Además de una buena cirugía, un proceso así necesita de terapia psicológica especializada, mínimo de un año antes de tomar la decisión. Porque la personalidad será lo principal en adaptarse, más que las formas.

El transexual tiende a confundirse con el transgénero, muy parecido pero no exacto, ya que aquí la persona tratará de experimentar el rol social del otro género, imitándolo en todo (también con el travestismo), pero no pone en juego su identidad física bajo el parapeto ni persigue la transformación corporal en lo último.
Muy distinto el hermafrodita. Aquí  hay una confusión genética, no psicológica, y tiene –físicamente y de nacimiento—elementos de los dos sexos revueltos en su cuerpo, en múltiples variantes (testículos y ovarios, pene y vagina, un clítoris largo que casi es un pene, senos y pene, etc.,) que son los llamados “estados intersexuales”. El nombre de Hermafrodita viene de Hermaphroditos, hijo de Hermes y Afrodita en la mitología griega, que heredó los dos sexos de sus padres.

Un hermafrodita es lo mismo que un andrógino (andrós = hombre + gyne = mujer), pero no lo confundas con loas “andrógenos” porque estos son las hormonas masculinas. La cultura actual tiende hacia un cierto hermafroditismo psicológico, que no es enfermizo sino al contrario, intentando que la mujer puede desarrollar su parte masculina que también tiene (el animus de Jung, el valor), existiendo en el mundo exterior (trabajo decisiones, cultura, poder, dinero, etc), y que el hombre desarrolle su parte femenina (del ánima de Jung, el alma), para crecer en el mundo interior (casa, hijos, sensibilidad, hogar, etc.).


El llamado sexo neutro es un nuevo concepto que se maneja mundialmente por internet, son personas que están hartas de sus caracteres sexuales, de tener que ser hombres o mujeres, y prefieren vivir simplemente como seres sin etiqueta ni actividad sexual porque sienten que les limita, y se operan y eliminan lo mismo senos, que ovarios, penes o testículos.

Finalmente aclarar que homosexualidad (terminación dad como en: Claridad, oscuridad, bondad, hermandad, etc), es la cualidad, la condición de ser homosexual, las características que posee, y que no debe manejarse mal –como ocurre muchas veces con los medios de difusión—confundiéndose con homosexualismo (terminación ismo como en: Realismo, socialismo, etc.), que es la teoría, la doctrina, la militancia o la pertenencia a un grupo que reivindica la homosexualidad.

El término homosexualidad fue introducido a finales del S XIX por el jurista Heinrich Ulrichs, quien luchó contra la discriminación del amor entre las personas del mismo sexo, ya que hasta entonces se hablaba (además de cualquier clase de insulto) de uranismo, basado en la leyenda mitológica del dios Ouranos, que engendró a su hija Afrodita mezclando su semen con el mar, sin intervención de mujer alguna (¡Qué bonito!). También se discute mucho si decir “preferencia sexual” (como si uno pudiera elegir a capricho), “inclinación sexual” (como si cayeras de donde estás), u “Orientación sexual”, que es mucho más correcto porque tiene que ver con saber dónde está el oriente, por dónde sale el sol, y no es mala metáfora.


Definitivamente, una persona con otra orientación sexual, no es sólo alguien que tiene relaciones con estos o con los otros; sino que se siente atraído, quisiera ser amado y amar, y se resuelve completándose con ellos, de hecho alguien puede ser alguien igual de homosexual toda su vida aunque jamás haya tenido experiencia carnal alguna.
  
FUENTE:
LIBRO:                           “Respuestas para vivir una sexualidad inteligente y segura”
AUTOR:                           Dra. Anabel Ochoa
EDITORIAL:                  Selector, S.A. de C.V.

1 comentario:

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    sonjamcdonell@yahoo.com

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