domingo, 2 de agosto de 2015

Hablemos de Bisexualidad o ¿Cómo cuestionar al mundo?

Por: Soy Homosensual
El camino recorrido por la bisexualidad es una trayectoria larga donde se ha dibujado y establecido como un concepto teórico y sobre todo, como una realidad sociocultural permanente.
Todos hemos escuchado al menos a una persona asegurando que su orientación sexual es esa, la de sentir atracción física y/o afectiva por personas del sexo opuesto y al mismo tiempo por personas de su mismo sexo. Sin embargo, en la inclusión social las discrepancias del comportamiento de los grupos hacia la bisexualidad son tan variables y distintas como la vida misma.
El mundo en el que vivimos se establece como un mundo dual, polar. Esa polaridad ha constituido el conjunto de normas de convivencia y ha trascendido entornos que van desde la religión hasta la individualidad, pasando por la literatura, las relaciones interpersonales y las características normativas de la sociedad actual. ¿Qué es esto?, el mundo es bueno o malo, eres hombre o mujer, eres racional o visceral. De la misma manera las características conductuales recaen en lo que ahora nombraremos como dicotomía, donde se parte de la bondad y la maldad. Aquí una cosa está bien y la otra está mal. El amor es bueno, el sexo es malo, lo masculino tiene un valor agregado, lo femenino no, el espíritu es sublime y puro, el cuerpo es terrenal y se corrompe. Y en esta visión soslayada y limitada se establecería que la heterosexualidad es buena, aceptable y así, todo comportamiento homosexual es totalmente lo contrario. Razonamientos con poco sentido en un entorno actual pero que deben entenderse y el origen básico debe ser claro. Porque lo que no se nombra, no existe.
Y en ese sentido, la bisexualidad es una fractura al sistema dual. Es un cuestionamiento no sólo de capacidades afectivas o de atracción, sino de una estructura completa. Donde se transita del blanco y negro a la escala de grises. Donde se rompe la línea de aquello que es malo o bueno y donde sobre todo, la dualidad afectivo/sexual se tensa hasta convertir la línea en círculo. La eterna lucha entre los conceptos sexo y amor es pulida y llevada a un espacio en el que dejan de ser rincones opuestos y se establecen de una manera mucho más cordial. “Te amo por lo que me haces sentir, no porque seas hombre o mujer”, “me atrae de ti la persona que eres, tu identidad de género me es indiferente para amarte”.
Entonces se proponen características de influencia en el pensamiento social que son inherentes a la bisexualidad dentro de un pensamiento postmoderno:

Adiós a la dualidad: Establece la capacidad de entender al mundo como una gama de colores y texturas complejas y distintas, donde no hay dicotomías, donde se habla de una sociedad plural, diversa. Múltiple.

Rompe el canon de respeto: Propone cuestionar lo escrito, lo hablado. Se pone en tela de juicio la percepción de la historia, de la literatura, de la mente y el orden de pensamiento. Se formulan dudas y se hacen preguntas que repercuten en nuestro entendimiento social y cultural.

El valor de la palabra: El lenguaje define a la sociedad. La manera en que esta sociedad se expresa, la forma en que sus códigos de comunicación se establecen moldean la estructura que le permite posicionarse como una sociedad específica e individual. La bisexualidad es un término del que derivan cruces de información lingüística distintos a los establecidos y estas nuevas maneras de procesar y entender al lenguaje reestructuran el pensamiento y las emociones.

Es pro-relativismo: El pensamiento postmoderno tiene como base que no existen las verdades absolutas. La bisexualidad finalmente es una grieta en esas verdades establecidas. Demuestra que somos entes con acceso limitado a la realidad y por lo tanto esa realidad será siempre relativa. 
Al final entendemos a la dicotomía como una verdad fallida, que buscó insertarse como eficiente y natural pero que expiró incluso antes de ser formulada conceptualmente.


Fuente: www.soyhomosensual.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario