sábado, 23 de mayo de 2015

Remedios para la eyaculación precoz

Por la Dra. Anabel Ochoa.

Se considera eyaculador precoz al hombre que llega al orgasmo antes que su pareja lo alcance. Tal vez, sea este el único concepto feminista de toda la sexología universal. Es decir, que no se trata de cuántos minutos dura, sino del tiempo relativo en esperar a la pareja. Tan relativo que, en casos extremos, si una mujer es muy fogosa y el alcanzó el orgasmo en un minuto, el hombre que aguante con ella sesenta y un segundos no será llamado eyaculador precoz. Y al revés, con una mujer fría y refractaria que tarde en llegar al clímax una hora, el hombre será considerado prematuro si eyaculó 59 minutos. Pero hay soluciones.

REMEDIOS GENERALES
En general todos los hombres son eyaculadores precoces respecto a las mujeres. Decir que los hombres es demasiado rápido, es lo mismo que acusar a la mujer de ser demasiado lenta. Si están juntos en la cama, habrá que ajustarse. La rapidez no tiene porque se siempre una enfermedad sino también una mala costumbre cultural del varón consentido en el relajo. La precocidad se educa. Se puede aprender a controlar la eyaculación, a retardarla, a manejar la calentura y su ritmo como una orden cerebral. Se puede aprender sólo y en pareja, con ejercicios que acaban convirtiéndose en la tarea más divertida de tu vida.

Lo mejor es iniciar con la compañera femenina para avanzar en su excitación antes de penetrar: Caricias, masajes, manos, lengua y tal vez incluso un juguete o por lo menos una fantasía al oído. Tienes que saber que la penetración no es lo único, es tan sólo un elemento más del juego erótico, el último. Incluso puedes prescindir de esto cuando te da la gana y conseguir orgasmos en ambos. Empléate en las caricias previas y ganarás tiempo con la excitación de ella. Desde luego no te olvides del clítoris (afuera, arriba, donde se juntan los labios menores de la vulva) y deja de empeñarte en una vagina y en “meter”.
Muchos intentan detener la eyaculación después de penetrar, parándole al movimiento de mete saca para tomar un respiro y no hacer el ridículo. Esto no sirve, porque también detendrás la excitación de ella y no hemos adelantado nada. Tampoco sirven los intentos cuando ya sientes una oleada de golpes en el pene, es demasiado tarde. El remedio es antes.

 REMEDIOS A SOLAS
Dicen los sabios de oriente que, cuando se contiene la respiración, se contiene la eyaculación. Puedes hacer esto sin pasarte y sin que te pongas morado  hasta caer en un desmayo –ojo—Pero es doblemente eficaz si además echas tu cuello hacia la espalda al máximo, al tiempo que pones tu lengua hacia atrás también en el paladar, hasta el extremo.
La técnica de Parada-Arranque (stop-stard) inventada por Semans consiste en excitarse masturbándose a mano, detenerse antes de llegar, luego seguir, detenerse, seguir y hacerlo unas 3 a 5 veces hasta la eyaculación final. Sirve de entrenamiento para que el hombre aprenda a detectar el “cuando” antes de que inicie el proceso de descarga, cosa que rara vez aprecia, limitándose al ¡uy, uy,uy! Cuando ya no hay quien lo pare. Se trata de aprender a controlar el reflejo eyaculador.
Algunos recomiendan mover con la mano un testículo cuando te aceleras demasiado, ya que estos cuates se ponen parejitos y hacia adelante cuando viene la oleada. Pero esta maniobra, puede atrofiar los conductos y no es muy recomendable.

REMEDIOS EN PAREJA

A veces la pareja llega equivocadamente con una prisa a la cama. Prisa que es la misma que los aniquila porque acaba con el encuentro. Hay terapias sexuales que, cronómetro en mano y sin miedo, enseñan los siguientes pasos:
-       Primero hacer caricias no genitales todavía cada vez más largas día con día.
-       Luego caricias genitales muy calmadas sin perseguir el orgasmo, bien repetidas.
-       En una tercera fase, se hacen penetraciones no exigentes, poquito a poco, que no buscan terminar sino el durar.
Estas técnicas conductistas son excelentes, las puedes hacer en casa y se puede llevar un registro de logros progresivos. La eyaculación es lo único que no tienes que perseguir, esa viene sola.
Los sexólogos Masters &nJohnson recomienda la técnica del apretón (squeeze technique). Aquí la mujer masturba el pene del hombre (a mano o con la boca) y, cuando ya se excita demasiado, lo detiene apretando bajo la cabecita del pene [glande]  (la del pene, no la del marido) hasta hacerle perder un poco la erección. Luego vuelve a excitarlo y a detenerlo de la misma manera, repitiendo la operación varias veces.
También funciona el dar piquetes medio dolorosos con las uñas en el vello del pubis masculino para que espera un poco. Cuida que tu maniobra no resulte una caricia estimulante en vez de un límite, porque entonces ¡Adiós!.

REMEDIOS CON EL DOCTOR
Sin duda hay gente que no depende de malos hábitos sino de una disposición fisiológica que no espera entre la calentura y el remate. Hay hombres que sólo con dar la mano a una mujer se vienen. En este caso precisamos del urólogo. Muchos de los modernos medicamentos que se emplean para la impotencia sirven también para retrasar la eyaculación precoz. Si este es tu caso, no lo dudes: El urólogo te puede ayudar.
Lo que de plano no sirve vitalmente son las sustancias mágicas que encontrarás en el mercado negro. No te recomendamos ponerte anestésicos en la punta del pene como la cocaína, xilocaína y otros adormecedores de dentista. Si usas esto, funciona en un primer momento porque deja insensible al pene, pero a la larga afecta tu sensibilidad. Más bien se trata de educar el impulso para gozarlo al máximo y no de atrofiarlo, sería un error de base.

REMEDIOS CULTURALES

El sexo occidental está todavía enfermo de reproducción, nada de arte ni de placer; llegar, penetrar y eyacular. Por el contrario, en oriente hay disciplinas como en Tantra que nunca excluyeron el sexo de la religiosidad. Al contrario, al considerar que esta energía no es pecado sino útil y humana, que puede ser encaminada a que el sujeto crezca en vez de vaciarse o desgastarse. Las enseñanzas van encaminadas a dilatar el encuentro amoroso sin eyacular; a gozar del evento como ceremonia íntima, al placer de las caricias, lo más posible. Se trata de sublimar, de convertir lo más animal del humano en lo más espiritual del mismo, recrearse en el placer en sí mismo como vivencia, sin esa absurda meta de salir corriendo de la escena erótica porque ya estuvo. Seas o no eyaculador precoz, seas hombre o mujer, te recomiendo los libros y maestros que enseñan esta disciplina también llamada del Tao del amor, porque sin duda mejorará tu dimensión como persona y tu relación de pareja. Es sublime, merece la pena.


De  cualquier modo, si tú, hombre, terminaste y tu pareja no alcanzó el orgasmo, no es ningún drama. El drama es que des media vuelta y digas ¡Buenas noches, mi amor!. Porque de amor nada. El amor se hace a dos. No es necesario el pene para que ella se quede a gusto. Tal vez el “chiquito” sin remedio esté agotado, pero puedes reponer tu respiración en unos minutos y hacerle caricias a ella. Con la mano o con la boca, que le procuren un orgasmo de modo que quede eternamente agradecida y tú como un gran amante. No lo olvides: Un hombre no es un pene, es una persona, y hay más recursos para ser gentil con quien te acompaña en el lecho. No te limites.
FUENTE: Revista Desnudarse de la Dra. Anabel Ochoa.

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